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El Salvador nació en un pesebre, entre animales,

como lo hacían los hijos de los más pobres;

creció en un hogar de sencillos trabajadores y

trabajó con sus manos para ganarse el pan.

Evangelii Gaudium 197.

Saludo y mensaje por el Día del Trabajador

1 de mayo de 2018

En este Primero de Mayo queremos saludar y reconocer a todos aquellos que con su trabajo esforzado y honesto engrandecen a sus familias y a nuestra Patria.

        Hoy es un día de fiesta y de celebración para aquellos que tienen trabajo digno y estable. Y anhelamos que pueda ser una ocasión de esperanza para quienes están en condiciones laborales más vulnerables como son los contratados, los subempleados y los que están en situación de trabajo informal. Muchas veces, por esta situación de inestabilidad, estos hermanos experimentan la angustia y la incertidumbre de no saber si podrán cubrir las necesidades básicas de sus familias. Todos tenemos que trabajar y rezar para que puedan dejar atrás las situaciones de precariedad y de vulnerabilidad laboral.

En este día también queremos solidarizarnos con tantos hermanos que están desocupados o que han sido despedidos de sus trabajos, muchos de los cuales no encuentran un puesto de trabajo digno, esto es lo que el Papa Francisco llama con dolor marginación y exclusión. Sabemos que es una situación agobiante, y, por eso, queremos estar cerca de cada uno de ellos y de sus familias.

Responsabilidad de todos

La generación de fuentes de trabajo debe ser una política del Estado prioritaria. Pero, también, una preocupación de todos los actores sociales. Deseamos que nuestras autoridades puedan crear las condiciones necesarias para el desarrollo de iniciativas que generen puestos de trabajos dignos, estables y bien remunerados.

 Desde esta Pastoral Social alentamos todas las iniciativas, tanto estatales como privadas, que contribuyen con la generación de trabajo digno y promueven la tan necesaria cultura del trabajo.

Es responsabilidad de todos (políticos, empresarios, sindicalistas y trabajadores) poner lo mejor de cada uno para favorecer la cultura del trabajo y el Bien Común, y posibilitar de esa manera que cada ciudadano pueda obtener lo necesario para vivir dignamente.

Que el reconocimiento de nuestros derechos y deberes, y la guía de Dios, fuente de toda razón y justicia, nos permitan alcanzar un acuerdo social para terminar con los despidos y crear nuevas fuentes de trabajo. Que San José Obrero nos guie y nos guarde como lo hizo con la Sagrada Familia.-

PASTORAL SOCIAL ARQUIDIOCESANA.

IGLESIA CATÓLICA EN CÓRDOBA.

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